Independientemente de si el éxito profesional y las relaciones personales son la consecuencia de un alto nivel de autoestima o viceversa, lo importante es que estas dos situaciones están ligadas con un lazo muy fuerte ya que una determina a la otra.
Para desenvolvernos correcta y positivamente dentro de una sociedad influye sumamente cómo nos sentimos respecto a nosotros mismos como individuos y posteriormente evaluar cómo nuestra persona encaja dentro de la sociedad.
Es correcta la aseveración que se tiene acerca de que los mexicanos hemos venido adoptando a través de acontecimientos históricos una actitud de inferioridad ante otros.
Desde los tiempos de la conquista, nos hemos ido sometiendo y hemos sido subordinados ante otros. Es verdad que lo fuimos, pero logramos independizarnos y es tiempo de reaccionar y entender que no tenemos porque seguir siendo inferiores ni porque seguir acogiendo el estilo “malinchista” que poseemos respecto a nuestro propio país, nuestra cultura, nuestra persona.
Todas estas actitudes se reflejan y salen a relucir ante otros y eso es un punto en nuestra contra al momento de negociar y desarrollarte profesionalmente. La inseguridad es un punto estratégico por el cual la contraparte se puede beneficiar y termina aprovechándose de la situación.
Es muy difícil o casi imposible cuando no estamos cómodos respecto a algo y mucho más si ese algo somos nosotros mismos.
Todos debemos de aprender que como seres humanos nadie es perfecto y saber sobrellevar nuestros errores e instruirse de los mismos para que la próxima vez se puedan evitar o en caso de caer en lo mismo saber manejar con mayor inteligencia y eficacia para así poder arrancar de raíz el motivo que hace que esto siga surgiendo.
La clave está en no desesperarse para posteriormente no ser individuos frustrados con situaciones que suponemos somos incapaces de manejar y consecuentemente crear un conflicto interno en nuestra persona.
Definitivamente uno transmite y emana ciertas claves que indican cuando uno no cree en sí mismo, y si nosotros no creemos en nuestra persona, ¿entonces quién?
Por: Oswaldo Trinidad Osunaoswato@hotmail.com| Comentarios |
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