En la tierna expresión de tus miradasHay un mundo de amor indefinibleDe inefables delicias no soñadasUn no sé qué de dulce y apacibleDe dichas ignoradasQue obligan a soñar en lo imposibleYo sé que Dios en tus pupilas moraPorque su luz ante mis ojos brillaPor eso mi alma como a Dios te adoraY solo al contemplarte se arrodilla.Pero yo sé que mi acento discordanteNo ha de alterar con mi dolor tu calmaY acaso nunca llegará el instanteEn que siquiera se conmueva tu alma.Alguna vez me han dichoQue tienes el caprichoDe burlar a tu propio sentimientoPara no alimentarte de ilusionesPorque abrigas el mal presentimientoQue negras decepcionesTe obliguen a probar el sufrimiento.Mas esas timidecesHijas tan solo de tus tiernos añosHan de acabar cuando a sentir empiecesLos anhelos extrañosAnunciados por dulces languideces.Inquieta, melancólica y medrosaHas de sentir la savia exuberanteQue sube a tu semblanteImprimiendo esa tinta ruborosa.Tal es la metamorfosis preciosaQue cambia en un instanteAl botón en la rosaComo mecido por el grato arrulloDel céfiro travieso, el capulloSe convierte en alada mariposa.Tienes que amar para sentir del lloroLas lágrimas que arranca la lecturaTe falta poseer ese tesoroPara que tu alma puraComience a comprender cuanto te adoro
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