La principal causa que origina la pérdida del patrimonio histórico edificado es la falta de conocimiento. La arquitectura, es un arte, al ser un arte estético, puede una obra, ser de nuestro agrado o del desagrado de otros.
En la vecina ciudad Guzmán, se pretendió, con un argumento de modernidad bastante ignorante, derribar el viejo edificio de la estación del ferrocarril, argumentando, que dicho edificio “carecía de valor arquitectónico, que dicha obra, no tenía “los cien años reglamentarios” para considerar su conservación, que se oponía a la modernidad y al desarrollo”, entre un sinfín de barbaridades.
Pese a la presión por derribar el inmueble, la secretaria de cultura, a través de la dirección de patrimonio artístico e histórico, evito su destrucción, siendo un verdadero logro no solo para Cd. Guzmán, sino para todos los jaliscienses.
Sayula, como el resto del país, ha sufrido la pérdida de su patrimonio cultural edificado por ignorancia, por corrupción, por una falsa modernidad mal entendida. Guadalajara, sufrió la pérdida irreparable de muchas fincas de valor histórico por considerarlas viejas y obsoletas, contrarias a “los nuevos valores, porque no se apegan a las nuevas condiciones de vida”. Si todos tuvieran ese criterio tan limitado, ninguna construcción alcanzaría “los supuestos cien años reglamentarios para lograr su protección”. ¿Reglamentarios? ¿Reglamentarios según quién?En Sayula, nuestra historia, para nuestra desgracia, ha sido dolosamente manipulada, basta dar un repaso por a los “sayulenses ilustres” de nuestra casa de la cultura. En verdad, debemos hacer una dignificación de nuestra historia local, tenemos que dar crédito a las y a los verdaderos hombres y mujeres ilustres de nuestro municipio, porque la verdad, parece que nuestra historia le pertenece a una sola familia de “ilustres”.
En la zona metropolitana de Guadalajara, muchas fincas de principios y de mediados del siglo pasado, algunas contemporáneas al antiguo Jardín Celso Vizcaíno, son consideradas, al igual que el, “patrimonio cultural de Jalisco”. Podemos citar la Casa Clavijero del ITESO, varias fincas de la avenida Vallarta y Pedro Moreno. Muchas, muchas de ellas, no alzan los cien años, sin embargo, los alcanzarán y los superaran, se convertirán en un elemento fundamental para conocernos, les guste o no a los “notables”.
En Sayula, los que intentan la demolición del jardín Celso Vizcaíno, lo tratan de hacer, al igual que los de la casa Maisterra de Guadalajara, promoviendo juicios donde pretenden pugnar el dictamen técnico elaborado por la Secretaría de Cultura, para lo cual, tratan de demostrar que las fincas no tienen valor patrimonial. En Guadalajara, pese a contar con un dictamen que prohibía su demolición lo hicieron, grave error, tendrán que reconstruir la casa Maisterra, piedra por piedra, sin contar con la responsabilidad penal, independientemente de las cuantiosas multas económicas que serán acreedores, los responsables de tal atropello.
En Sayula, ya no dependemos de caprichitos de notables, tenemos un Marco Jurídico y Técnico que afortunadamente, no depende del gusto de tan “ilustres personajes”.