En el trienio anterior el matrimonio fue Sayula con San Gabriel, en el cual de manera pública se dieron actos indignos de la compostura a la que están obligados los funcionarios que representen a cualquier pueblo. No se hicieron las cosas a escondidas, fue de muchos conocida esta relación entre los dos presidentes municipales y la Síndico de ese entonces, al grado de que seguramente fue parte de la malograda aspiración a diputado del señalado presidente.
Ahora lo que todo mundo observa es que el gobierno municipal de Samuel Rivas ha volteado los ojos hacia Colima, y al menos en el ámbito cultural los hechos así están. Los pasados eventos de presentación de candidatas a reina y la misma elección, se vistieron de espíritu malinchista y de manera exclusiva se ha privilegiado a los grupos de Danza de Colima, haciendo a un lado a los grupos de Sayula. Evidentemente se les paga por el trabajo y se les ha pagado la comida y el hospedaje. El 19 de febrero en la conmemoración del día del Ejército, por parte del Ayuntamiento nuevamente traen otro grupo de Colima. ¿Por qué esa actitud hacia los grupos de Sayula? ¿Se les considerará poca cosa? No es ese el juicio de quienes los han visto actuar. Los grupos de Gaby Sandoval, de Ema Ventura, de Citlalli Martínez, de Alfonso Serratos, el grupo de Usmajac, el de Diana Osorio, tienen varios años trabajando y tienen buena calidad y es inexplicable la antipatía del gobierno municipal hacia los grupos de Sayula. No se quiere decir que los grupos de Colima no tengan calidad, si la tienen, lo que no es bien visto es la actitud entreguista hacia ellos, y parcial en contra de los grupos de Sayula. Nuestro municipio debe ser abierto a expresiones culturales de otras regiones, pero la primera obligación es proteger, apoyar y dar a conocer lo que aquí se tiene.