
“La conservación de nuestros bienes patrimoniales, en particular el patrimonio edificado, no debe ir desligado del desarrollo social, de la cultura que los generó y los mantiene en valor” (Plan para la conservación del Centro Histórico)
Dada la controversia detonada, para unos sin fundamento legal, para otros en clara violación a la normatividad aplicable y convertido ya en toda una inmoralidad pública, atendemos la inquietudes de aquellos que se preguntan qué es lo que sucede tras la clausura simbólica de El Parián el pasado 20 de noviembre.
El Reglamento para la Conservación del Centro Histórico de Sayula, forma parte del Plan Parcial de Desarrollo Urbano del mismo nombre, publicado en 1999. En su Capítulo I define las “Áreas Patrimoniales”, destacando la Plaza de Armas, Palacio Municipal, Portales, entre otros bienes “susceptibles de conservación por este reglamento”.
Al hablar de El Parián (léase Portales), nos referimos a bienes que se erigen en patrimonio cultural del municipio. A este respecto “toda trasformación, demolición y construcción de cualquier edificio que se ejecute en la propiedad pública o privada, dentro del área de aplicación del Plan Parcial, deberá regirse por las disposiciones del presente Reglamento, que pretende, fundamentalmente, proteger los edificios y áreas con valor patrimonial” (Art. 2).
La importancia de El Parián, reviste una significación por lo menos urbanística e histórica, según el propio reglamento. Empero, observamos varias violaciones al mismo, como en la fracción X, del Artículo 33, al exponer que “Un inmueble o parte del mismo dentro del Plan Parcial, se podrá demoler únicamente cuando los institutos competentes consideren que carezca de valor histórico, artístico o típico”, lo que no debió ser el caso de las ‘remodelaciones’ al Portal Hidalgo, sin embargo se hicieron.
Cualquiera puede constatar, en la Fracción III, Art. 34, y como sostiene Francisco Israel Orozco López, que para la edificación de una obra nueva o modificación de una antigua, queda expresamente prohibido “Emplear materiales contemporáneos en las fachadas, tales como laminados, plásticos metálicos, aplanados imitados similares y otros materiales que alteren la fisonomía de la zona” (sic). El Artículo 35 de tan ultrajado reglamento, advierte: “Las fachadas de las edificaciones históricas, artísticas, o típicas, de acuerdo a lo dispuesto por la Ley Federal, deberán conservarse, y las que se hubieren alterado por construcciones, deberán restaurarse a su estado original.”
Igual desobedecen el Artículo 36, que estrictamente prohíbe “Demoler o alterar las fachadas de un inmueble histórico, artístico o típico”, así como “Adosar a las fachadas, elementos contemporáneos que alteren la composición de las mismas del contexto y de las zonas circundantes” (Fracción I y II).
Desnudamos así a un presidente municipal llamado Samuel Rivas Peña (PRD) y todos sus subalternos, que habiendo expedido él mismo en 1999 dicho reglamento, ya no se acuerda mucho menos sabe(n) cómo defenderlo. Si bien, existe una disposición del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), correspondiente a un orden de gobierno distinto, ¿por qué alguien no les mostró el reglamento y las normas aplicables?
¿Nuestras autoridades municipales podían hacer algo? ¿Impedirlo, a caso? La respuesta es sí. Si el municipio en resguardo del patrimonio municipal hubiese actuado en desconocimiento a la autorización del INAH, y negado el permiso correspondiente de obra en El Parián, lo peor que hubiera pasado es que el INAH demandara al Ayuntamiento por desacato entrando así en una controversia de autoridad. ¿Quién tendría la razón? ¿El INAH o el Gobierno Municipal en ejercicio pleno de sus facultades?: Sayula.
Aunque desconocemos los negocios o la(s) tienda(s) comercial(es) a instalarse en el lugar, hay que decirlo con todas sus letras: esto huele más a arreglos subrepticios entre autoridades e incluso dueños. De 3 cosas podríamos seguir discurriendo: corrupción, ineptitud e indiferencia, en ese orden.
PD. No estamos en contra de la generación de empleos e ingresos, pero sí nos manifestamos en contra de la ilegalidad e inmoralidad de las autoridades.
Twitter: @joseisabeles
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