Actualmente uno de los grandes retos de nuestro país, es elevar la calidad educativa. Un elemento fundamental para este logro, es el maestro, quien es el responsable de llevar a cabo el proceso de enseñanza – aprendizaje de un grupo de personas, que son el futuro de la sociedad.
En gran escala depende del docente, que los educandos sean ciudadanos pensantes, autónomos y críticos.
Para ello se requiere un verdadero profesionalismo por parte del educador, que implica responsabilidad en el desarrollo cotidiano de la práctica educativa. Pero ¿Qué es práctica educativa?
La práctica educativa de los maestros está conformada más que las técnicas de enseñanza que se practican dentro del salón de clases; son todos los fenómenos que en ella intervienen, los significados las percepciones y las acciones de maestros, alumnos, autoridades educativas padres de familia y miembros de la comunidad, así como los aspectos políticos, administrativos y normativos que, desde el Proyecto Educativo Nacional, acotan la función del maestro. Por lo tanto, comprenderla y analizarla críticamente no es fácil. Significa en todo su dinamismo, recuperar su historia y lograr desagregar sus elementos constitutivos sin perder la noción de su totalidad (Fierro; 1995:10)
En este concepto se enmarca las grandes dificultades que contempla el estudiarla. Ya que no solo son las actividades dentro del aula, sino además implica las características de los sujetos, la interrelación de estos con los fenómenos culturales, sociales, políticos y económicos.
Al indagar en la práctica docente se estudia los elementos que la integran y su influencia entre sí como son: el maestro, alumno, contenido, las relaciones interpersonales, el contexto social, histórico etcétera.
El punto de partida es indagar de manera consciente y reflexiva en la misma práctica: los actos, las acciones intencionales objetiva, requiriéndose para tal que el maestro sea el investigador e investigado al mismo tiempo, ya que es el que puede identificar, recuperar y sistematizar la acción intencional, mediante el uso de las técnicas de la metodología cualitativa, ( auto-registros, entrevista, observación participante) consiguiendo una significación de su quehacer.
Posteriormente analizar si las actividades realizadas en la práctica cotidiana, son acciones educativas o no lo son. Conociendo los elementos educativos y las limitantes de la práctica que son necesarias intervenir para transformar con el único propósito de lograr la práctica ideal en donde los alumnos construyan aprendizajes significativos, el docente propicie la reflexión sobre lo que estos dicen y hacen, mantenga una función orientadora, sugerente respetando sus intereses y puntos de vista e invitándolo a la exploración.
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