El Lic. Joaquín Camberos Vizcaíno. La columna revolucionaria regresó a la sierra donde supo lo del armisticio, bajando a Sayula para pedir instrucciones telegráficas a Madero el 28 de mayo, no sin que se suscitara sendo conato de enfrentamiento con la gendarmería que se negaba a franquear el paso, jugando atinado papel de mediador el culto abogado Joaquín Camberos Vizcaíno que evitó un derramamiento de sangre. De Sayula la columna revolucionaria se dirigió a San ¨Gabriel siendo recibidos cordialmente en la Hacienda de Telcampana por el señor Jacinto Cortina Rivera, adicto también a la revolución. De ahí pasaron a Ciudad Guzmán, luego a Guadalajara donde en junio, por órdenes del gobierno de de la Barra, fue disuelto el ejército maderista y con él la partida de Contreras. Al que se le reconoció grado de coronel.
Otras partidas incursionaron por esas fechas en el Sur del Estado, entre ellas de Cleofás Mota, Francisco del Toro, Salvador Gómez; desde fines de mayo Isidro Michel por Autlán, nombrado directamente por Madero en Ciudad Juárez, como primer jefe revolucionario autorizado del Sur de Jalisco. Por el mismo rumbo Paulino Navarro y en San Gabriel, Tonaya y El Grullo colaboraba con guerrilleros de Colima, Manuel F. Ochoa que llegó a ser jefe de Estado Mayor de Carranza; Eugenio Aviña y Arnulfo Mendoza por Tecalitlán; por Teocuitatlán J. Jesús Sermeño (Zuno Hernández. José Guadalupe. Historia de la revolución en el Estado de Jalisco. México 1964 p.61); en Zapotlán José Martínez y por Tapalpa y Chiquilistlán Anastasio Álvarez (Muriá. José María. Historia de Jalisco T. IV p. 215).
En 1912 se suscitó un brote de rebelión orozquista, jefaturado por Francisco del Toro, que hacía llamar a su partida Ejército Libertador, entró a Tonaya en marzo, atacó Atemajac de Brizuela, amagó a Tapalpa y San Gabriel con 52 hombres bien armados y montados, emboscando a la gendarmería comandada por el Capitán Ramírez cerca de San Buenaventura el 26 de febrero, matando cuatro gendarmes e hiriendo a 5, por 13 muertos de los guerrilleros que dejaron además dos prisioneros y el 26 el Teniente Valdivieso y la gendarmería estatal a cargo del Mayor Máximo Rangel, batían a del Toro en Solotitlán municipio de Ejutla (Trujillo González. Enrique. Apunte para un ensayo histórico (…) sobre San Gabriel, Jal. Guadalajara 1986 pp 259-260.- Pérez Corona. Felipe: Tres guerrilleros jaliscienses. Guad. 1965 p.18).
El carrancismo y la escisión villista. Los asesinatos de Madero y Pino Suárez, acaecidos el 22 de febrero de 1914 en la capital del país y la exaltación al poder del Gral. Victoriano Huerta, provocaron la rebelión de don Venustiano Carranza, apoyada por grupos armados en todos los rumbos del país.
En el Sur de Jalisco hubo diversas reacciones, en Colima José Trinidad Alamillo, ex gobernador de aquel Estado, se levantó en armas con un reducido ejército y se dispuso a tomar Zapotlán, cosa que logró en mayo de 1914; luego tomó Sayula y de ahí pasó a Guadalajara a unirse a las tropas de Obregón que avanzaban sobre ella.(Lameiras. José. Tuxpan. Guad. 1991 p. 182)
El 11 de mayo en Sayula, el Teniente. de Rurales Ignacio Santoyo se sublevó a favor de Carranza con trescientos hombres del 15º cuerpo a su mando, requisando armas y parque, cortando la vía del ferrocarril y dirigiéndose hacia Atoyac, Zapotlán, Tuxpan y Zapotiltic, constando versión de que el 3 de junio fue rechazado por la defensa militar y social de Ciudad Guzmán, a cargo del Jefe Político Manuel Carrión y Rubio.
En junio los revolucionarios suspendieron las comunicaciones entre Guadalajara y Colima y el día 8 se suscitó violento combate en Teocuitatlán entre una partida huertista que venía perseguida por Jacinto Cortina, del rumbo de Sayula y Atoyac al mando de Francisco del Toro que del orozquismo había seguramente pasado al huertismo y otra carrancista procedente de Zacoalco, de la tropa del General Zozaya, comandada por Teodoro Trujillo. Los huertistas se afortinaron en la torre y templo parroquial y en el cerro del Calvario. El tiroteo se inició a las nueve de la noche, siendo cruento el combate hasta el amanecer, al ser desalojados los huertistas de sus posiciones, quedando en el campo muchos heridos y más de doscientos muertos, tanto en combate como fusilados después. Los cadáveres a bordo de carretas fueron llevados al panteón donde se les sepultó en fosas comunes (Muria: 232 y versión Enrique González García)
Habiéndose suscitado el rompimiento entre Villa y Carranza y después de las conocidas circunstancias registradas, la División del Norte avanzaba hacia Guadalajara, obligando a Diéguez a retirarse y establecer su gobierno en Ciudad Guzmán el 12 de diciembre de 1914.
El 31 de diciembre el carrancista Ing. Amadeo Aguirre tomó Tamazula; Autlán cayó en los primeros días de enero de 1915 y poco después en Techaluta fue obligado a retirarse el villista Margarito Salinas y tomado Zacoalco (Muriá: 239), mientras Diéguez, reforzado con otros jefes ocupaban nuevamente Guadalajara, no sin que hubieran dejado mala imagen en el Sur de Jalisco, ya que ejercieron atropellos sobre la población civil, practicando levas para aumentar sus efectivos, siendo muhos quienes, de esa fortuita manera, sentaron plaza como soldados revolucionarios.
En Tuxpan el villismo fue importante y sus personajes notables en la región, como José Inés Chávez García, Vicente “el indio” Alonso y Luis B. Benítez “El chivo encantado”, que algunos consideraban verdaderos revolucionarios y otros sólo los tenían en concepto de bandidos, asoladores de las comunidades adonde llegaban (Lameiras: p. 88).
Ante nuevo ataque norteño, esta vez jefaturado por el propio Francisco Villa, Diéguez evacuó nuevamente Guadalajara el 11 de febrero de 1915, entrando al día siguiente la División del Norte, mientras Diéguez y Murguía se preparaban para resistir en la Cuesta de Sayula.
El avance villista hacia el Sur y el retroceso carrancista se llevó a cabo gradualmente, “el primer encuentro se desarrolló en Santa Ana Acatlán entre la vanguardia villista y la retaguardia carrancista comandada por el General Aurelio Sepúlveda, originario de La Barca, Jal., tomando los villistas varios prisioneros que fueron encuadrados luego a sus fuerzas, su avance se demoraba ya que Diéguez iba destruyendo diversas partes de la vía del ferrocarril, por lo que el propio Villa tuvo que dejar el tren y continuar pie a tierra hasta Zacoalco en tanto era reparada la vía para avanzar con la artillería y el grueso de la columna. Otro encuentro se propició cerca dde Atoyac donde Murguía se atrincheró y esperó al enemigo que venía al mando directo de Rodolfo Fierro, combatiéndose el 16 de febrero de 1915 casi todo el día, retirándose las tropas de Fierro que carecían de artillería, regresando al día siguiente ya incluida en ellas la artillería traída por los Generales José Rodríguez y Pablo Séanse, siendo en esta ocasión Murguía el que abandonó sus posiciones, uniéndose en Sayula con Diéguez, mientras Fierro y Seañez lo hacían con Villa en Techaluta.
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