Una de las banderas que ayudaron a Porfirio Díaz al arribo del Poder, fue la no reelección que reclamó al presidente Benito Juárez a quién solo la muerte pudo sacar de la silla presidencial. Sin embargo, ya siendo presidente de la república, no resistió la tentación del imán tan poderoso como lo es la silla del Presidente de la República. Incluso hay quien dice que únicamente “prestó” el puesto a su compadre “El Manco”, Manuel González (por cierto, dueño de la Hacienda de Chapingo) después del primer periodo.
Lo cierto es que después de tanta reelección el pueblo se cansó de don Porfirio y encontró el ideal de sus aspiraciones reprimidas en el régimen porfirista, principalmente en la figura de Francisco I. Madero. Liderazgos regionales como los de Pancho Villa en el norte, Emiliano Zapata en el Sur, se sumaron a Madero, quien en los albores de la Revolución escribió un libro exponiendo sus ideas. Al principio ese libro poco preocupó al gobierno, sin embargo después de varios acontecimientos empezó a preocupar al presidente. Madero envió una carta a Porfirio Díaz que parecía contener un ridículo ultimátum, pero que poco a poco estaría más cerca de una profecía.
La Nación está cansada del continuismo, y desea un cambio de gobierno. No obstante la desigualdad de la lucha, nosotros aceptamos y deseamos la lucha en los comicios. Pero si desgraciadamente se trastorna la Paz, será usted el único responsable ante la Nación, ante el mundo civilizado y ante la Historia.
Don Porfirio Díaz, siempre será una figura polémica. En su largo ejercicio del gobierno saneó la ciudad de México al realizar obras de desagüe, que después fueron acompañadas de la construcción de otras obras que llegaron a considerar a la capital como la “Ciudad de los Palacios”. Entre ellas está el Ángel de la Independencia, el Palacio de Bellas Artes, El Teatro Nacional, el Palacio de Correos. La construcción de las vías férreas de gran parte del país, que aparte de la comunicación las usaron las compañías sobre todo mineras para explotar los recursos de las diferentes zonas de México. Sin embargo, en el ámbito social, no se pudo presumir de tal manera. La desigualdad social fue la paja común que con las chispas de las ideas de los hermanos Serdán de Puebla, Emiliano Zapata, Madero, Pancho Villa, incendiaron al país y arrastraron a los mexicanos a una lucha polarizada entre los defensores de don Porfirio, y los anti reeleccionistas que finalmente triunfaron forzando la renuncia de Porfirio Díaz y su exilio del país. Aunque Madero gobernó poco tiempo, al ser asesinado junto con el vicepresidente José María Pino Suárez tuvo la visión de poder identificar con claridad el sentir social de ese tiempo y el valor de entregar su vida por sus ideales. Varias veces le pidieron la renuncia, pero jamás consintió en traicionar la confianza del pueblo. De los enemigos de Madero estuvo el embajador Wilson de Estados Unidos, amenazando con la posible intromisión de tropas norteamericanas a México. Finalmente fue Victoriano Huerta (por mala suerte jalisciense) quien mandó asesinar a Madero y usurpó el poder. De manera inusualmente valiente don Belisario Domínguez acusó por escrito y públicamente a Victoriano Huerta, sabiendo que le costaría la vida como así fué.
Hoy que falta poco para celebrar el centenario de la Revolución Mexicana, y el bicentenario de la Independencia de México, al escuchar noticias, ver televisión, leer diarios parece que muchos sectores de mexicanos invocan las mismas demandas del ayer histórico. Incluso el mismo gobierno ha reconocido la pobreza de 40 millones de mexicanos, No obstante que es verdad y legítima las demandas por democratizar la riqueza que se genera para reducir la desigualdad social, el ánimo de lucha parece más pasivo en razón del avance de la tecnología que de varias maneras ha sido aprovechado por muchos mexicanos. Se puede hablar de miseria y de pobreza en Sayula porque existe, mucha gente sin trabajo, y también es cierto las dificultades hasta para estacionarse en el centro de Sayula, las compañías de telecable, el teléfono, lujos actuales que no son indispensables pero si por mucha gente usados y que tienen la dualidad de válvulas de escape y medios de comunicación para la transformación social.
| Comentarios |
|






