Los poderosos medios de información, más el control que se tiene de varios organismos de nivel internacional hacen creer a muchos de que países poderosos militar y económicamente tienen como meta principal liberar al pueblo libio de la opresión en que viven y “justificar” invasiones como las que se han dado muchas a través de la historia.
En una mezcla de mentiras y verdades se ha acordado en la Organización de las Naciones Unidas ”autorizar” que Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña bombardeen, y destruyan al gobierno libio. Es cierto que el dictador tiene ya 40 años en el poder, pero quien debe decidir sobre su permanencia es el mismo pueblo de Libia. Ya tienen varios días los bombardeos y con el poder militar que tiene Estados Unidos y sus aliados o más bien cómplices de la misma ambición seguramente lograran su objetico, que es apoderarse del control de la producción petrolera nombrando como en el caso de Irak un gobierno títere de estos países para así demostrar por la fuerza que son los dueños y jueces del planeta. .
Por una parte les conviene mediante la guerra activar su industria armamentista por lo cual salen ganando. ¿En dónde están los valores humanos cuando las armas que producen son para matar gente? Lucran con el dolor de los pueblos y se llaman defensores de los derechos humanos. Pero no solo eso, sino que una vez que aplastan a un gobierno de un pueblo tienen que “recuperar” los gastos de guerra, naturalmente que Libia pagará con petróleo a los países invasores, que en un colmo de cinismo y después de que le destruyen edificios, casas de gente que nada tiene que ver, además de la muerte de gente inocente, todavía se les tenga que pagar a los mismos destructores.
Muchos medios de comunicación también les siguen el juego y ponen por delante las ganancias que les generan el publicitar notas de una manera reiterativa escenas que rayan en explotar el morbo de un pueblo que poco dado a la reflexión y a la crítica cae fácilmente en los encantos desde las telenovelas hasta las notas rojas que por la escasa cultura llaman poderosamente la atención de un gran vulgo, que sin darse cuenta por esa misma inercia hacen más grandes las ganancias de estas empresas.
No queriendo ser adivino el poeta mexicano Ramón López Velarde nos dijo en el siglo pasado, con clarividencia sobre los problemas del petróleo, en su poema SUAVE PATRIA: “El niño Dios te escrituró un establo, y los veneros de petróleo, el diablo
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